Sobre la redondez de la tierra y otros asuntos
- 3 ago 2018
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Ciencia y religión han vivido siglos de discordia. Desde grandes pleitos entre defensores del heliocentrismo y geocentristas, pasando por la forma y sustentanción de la tierra, hasta los orígenes de la tierra y de la vida. En tiempos presentes, cuando muchas disputas se han zanjado y otras reviven, conviene detenernos a mirar si hubo fundamentos teológicos para tan amargas disputas.

Si los grandes "sabios" de la Edad Media hubieran leído con atención sus biblias, tiempo hace que se hubieran enterado que la tierra era redonda, y no hubieran continuado ese necio debate hasta bien entrado el siglo XIV y principios del XV. EN efecto, un polémico pasaje del profeta Isaías lo decía: "El está sentado sobre el círculo de la tierra,cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar." [Isaías 40:22]. En el siglo VIII a.C alguien ya lo sabía, pero pasó desapercibido increíblemente.
No es la única escondida verdad científica contenida en las escrituras. El libro de Job (el más antiguo de la Biblia) por ejemplo, enumera varias. Un atribulado y amargado varón nos cuenta que debajo de la superficie terrestre hay magma, “De la tierra nace el pan, y debajo de ella está como convertida en fuego.” [Job 28:5]; asimismo que la tierra se sostiene en el vacío: “Él extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada." [Job 26:7]. Aun hay más, el ciclo hidrológico del agua no le era desconocido: "Cuando él dio ley a la lluvia, y camino al relámpago de los truenos" [Job 28: 26], "Él atrae las gotas de las aguas, al transformarse el vapor en lluvia" [Job 36:27]; cosa confirmada por otro libro: "Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo." (Eclesiastés 1:7) y "Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará." [Eclesiastés 11:3].
Es importante considerar que todos son libros antiguos, escritos en épocas donde la ciencia era escasa, aunque bien se predecía que avanzaría enormemente: "Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará." [Daniel 12:4]. Nada mal para un libro tachado de enemigo del conocimiento científico, ¿eh?
Quedan muchas cosas por decir, pero no alcanza esta hoja (no cuatrocientas). Como apunte especial te dejamos una alusión a la entropía del universo: "Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá." [Isaías 51: 6]. Hay otros pasajes sobre genética, fenomenología del viento, oceanografía, astronomía, higiene, leyes físicas, arqueología, etc... Tantas cosas predichas correctamente, tanta sabiduría en tiempos de escasez de ciencia y estrechez de mente, “y sin embargo, se mueve” la razón entre antiguas páginas. No estamos ante un libro de fábulas, estamos ante uno que contiene la salvación dentro, ¿quieres buscarla? Bien. No quieres, tal vez te encuentre a ti. Si la Biblia acertó en cuestiones tan difíciles, bien puede atinar una vez más (y lo hace, créelo).
Contáctanos si quieres saber más, no prometemos contestarte la verdad del universo pero al menos aprenderás mucho, ¿no para eso estamos aquí?






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